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La estructura del árbol
30 julio, 2021 Emedec

La estructura del árbol

Posted in Madera, Medio Ambiente, Carpintería

Partir del origen del material a trabajar y comprender plenamente sus características técnicas y morfológicas es una necesidad para todo aquel que trabaje con la madera. Esto definitivamente nos ayuda a respetarla y a utilizarla con mayor conciencia.

En este post veremos de una manera bastante profunda, pero a la vez de forma sencilla y accesible a todo el mundo, la estructura del árbol. Por supuesto, hablaremos de ello en general, sin investigar todos los cientos de especies de madera existentes, que sin duda tienen características distintas entre sí.

Partes del árbol

El árbol es sin duda uno de los elementos naturales más representativos. Sobre todo porque es la fuente más importante de oxígeno y, por tanto, de vida en la tierra.

El árbol es responsable de la fotosíntesis, a través de la cual absorbe dióxido de carbono y produce oxígeno. Pero no es la única función útil para nuestra supervivencia. De hecho, al explorar la forma del árbol y estudiar sus funciones, podrás comprender cuán fundamental es para nuestra vida ¡Hagamos una revisión rápida de biología!

Podemos dividir el árbol en 3 partes grandes :

Raíces
Tronco
Follaje

Las raíces se utilizan para mantener el árbol bien adherido al suelo, pero no solo eso, a través de las raíces, el árbol absorbe los nutrientes del suelo en forma de agua y sales minerales.

El tronco, además de ser la parte central de la planta y sostener las ramas, actúa como canal de los nutrientes, distribuyéndolos por todo el sistema hasta la copa.

El follaje puede ser redondo o alargado según la especie y está compuesto por ramas, hojas, flores, brotes y frutos.

La fotosíntesis de la clorofila, la reproducción y el desarrollo del árbol tienen lugar en la copa. Por cierto, ¿sabías que el árbol produce las sustancias que necesita para sobrevivir y crecer? A través de la fotosíntesis, transforma el dióxido de carbono en alimento, que absorbe del aire a través de las hojas, transformándolo, junto con el agua que extrae del suelo, en almidón y azúcar.

¿Cómo crece un árbol?

Seguro que has aprendido desde pequeño que para saber la edad de un árbol hay que contar los anillos visibles en el tronco cortados transversalmente. Pero, ¿cómo se forman los anillos dentro del árbol? ¿Y por qué se desarrollan anualmente?

En nuestras latitudes, el árbol crece principalmente en el período comprendido entre principios de primavera y finales de otoño. En invierno, sin embargo, se desarrolla muy poco debido a las bajas temperaturas.

Las células de la madera que nacen durante la primavera y el verano son de color más claro, mientras que las que nacen en otoño, además de ser más oscuras, también son de menor tamaño. Esta distinción entre células implica el efecto de los anillos de crecimiento y nos permite conocer la edad del árbol. Los árboles que crecen en áreas tropicales, por tanto, tienen anillos poco visibles e irregulares.

El crecimiento se produce tanto en longitud como en grosor. El crecimiento en longitud se produce a partir de los nudos. De hecho, dentro de los nudos, las células de la madera se multiplican y crecen en longitud, aumentando la altura del árbol y alargando o haciendo aparecer ramas, hojas y brotes. En cuanto al crecimiento en grosor (es decir, diámetro del tronco y ramas) se produce en el cámbium.

El cámbium, es una finísima capa en el área más externa del tronco antes de la corteza. En esta parte, las células de la madera se multiplican y crecen aumentando el diámetro del tallo.

Estructura del tronco

Echemos un vistazo más de cerca a la estructura del tronco, la parte del árbol que luego se convertirá en madera para carpintería.

Para comprender completamente la estructura de un árbol, necesitamos estudiar la sección transversal del tronco. De hecho, en el corte transversal podemos ver las zonas que componen esta parte central del árbol.

Además de los anillos de crecimiento podemos observar:

El núcleo o médula
El Duramen
La albura
El cámbium
La corteza

La médula es la parte más interna del tronco y también es la que tiene la madera más vieja y dura que tiende a partirse con mayor facilidad.

El duramen es la parte que sigue a la médula, yendo hacia el exterior del tronco, y está compuesto por celdas de madera muerta y endurecida, por donde no pasa más alimento. Habitualmente esta parte es más oscura que la albura, que en cambio es una zona externa más joven y clara, atravesada por todos los nutrientes que van desde las raíces hasta los extremos superiores de la planta y viceversa.

Inmediatamente después encontramos el cámbium, la capa en la que nacen nuevas células y de la que hablábamos antes.

La parte más externa del tronco, por otro lado, se compone por la floema, peridermis y ritidoma, que forman la corteza.

Uso del árbol en carpintería

Existen diferentes campos de aplicación para el llamado «rey de los materiales», cada parte del árbol está destinada a uno o más usos específicos.

No todo el árbol, ni todos los árboles, se puede utilizar en carpintería y hay secciones más adecuadas para determinados trabajos que para otros.

Hasta ahora hemos mostrado principalmente la sección transversal del tronco pero, para entender bien este aspecto, también debemos dividir el árbol verticalmente.

Sección vertical del eje

Al dividir el árbol verticalmente, podemos identificar aproximadamente las siguientes secciones:

Madera de raíz
Tronco de tierra
Tronco medio
Tronco de cola
Ramas

La madera de raíz es especialmente buscada por sus ricas texturas y diseños particulares.

La sección del tronco de tierra, que va desde la base hasta el inicio de la copa, suele ser la que tiene una fibra bastante regular y libre de nudos y se utiliza para la obtención de tableros y chapas. Esta suele ser la madera más valiosa precisamente porque es más resistente, regular y fácil de trabajar.

El tronco medio, o tronco nudoso, por otro lado, es más rico en nudos y difícil de trabajar. La madera extraída de esta parte del árbol, sin embargo, se utiliza para hacer material de carpintería, pero de calidad inferior. De hecho, como explicamos al principio del artículo, los nudos no son más que los centros celulares de los que parten las ramas y son muy duros y poco funcionales. Además, las características técnicas de resistencia también son menores, precisamente por la estructura más irregular de la fibra.

La cola o zona superior del tronco, así como una parte de las ramas, es la destinada a madera de construcción, industrial o como leña.

Conclusiones

El árbol es el mejor amigo del ser humano que, lamentablemente, no conoce lo suficiente sobre sus características y métodos de uso y por esta razón muchas veces no lo respeta.

Lo más extraño es que lo necesitamos a diario en cada pequeña acción que realizamos, desde la simple e instintiva respiración hasta para calentarnos.

Así que aunque no seas carpintero esperamos que este artículo te haya servido para entender que la madera, y por tanto el árbol, no es simplemente un material con el que hacer sillas, mesas o cualquier otra cosa. Es un ser vivo que nace, crece, cambia, alimenta y… ¡DA VIDA!

El verdadero amante de la madera no es ajeno al tema de la atención al medio ambiente, no ignora el impacto ambiental de su trabajo, sino que es quien, con conciencia, la respeta.

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